ISO 55001 ayuda a las organizaciones a gestionar eficazmente los activos, equilibrando el coste, el rendimiento y el riesgo a lo largo de su ciclo de vida. Cuando se aplica a la gestión de la energía, permite a las empresas reducir los costes energéticos, mejorar la eficiencia de los activos y alinear los objetivos energéticos con los objetivos empresariales generales. Los puntos clave son:
- Cálculo del coste del ciclo de vida: Céntrese en el coste total de propiedad (CTP), no sólo en los costes iniciales. Por ejemplo, las mejoras de eficiencia energética, como la iluminación LED o la optimización de la calefacción, ventilación y aire acondicionado, pueden reducir el gasto energético en 15-30% a lo largo de una década.
- Decisiones basadas en el riesgo: Priorice las inversiones en energía evaluando riesgos como el aumento de los costes energéticos o las averías de los equipos. Por ejemplo, actualizar sistemas ineficientes puede ahorrar miles de euros al año.
- Indicadores clave de rendimiento energético: Utilice parámetros como el coste energético por metro cuadrado para medir el rendimiento e intégrelos en gestión de activos planes.
ISO 55001 difiere de ISO 50001 la eficiencia energética como parte de una gestión más amplia de los activos, mientras que ISO 50001 se centra únicamente en el uso de la energía operativa. Ambas normas se complementan para impulsar el ahorro de costes y los objetivos de sostenibilidad.
Implantar la norma ISO 55001 para la optimización energética:
- Realizar un análisis de las deficiencias de las prácticas actuales.
- Establecer indicadores clave de rendimiento energético mensurables (por ejemplo, reducir el consumo de energía de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado en 20% en 5 años).
- Utilizar el análisis de costes del ciclo de vida y mantenimiento predictivo priorizar las inversiones en eficiencia energética.

ISO 55001 Optimización Energética: Beneficios clave y marco de aplicación
Cómo ISO 55001 Apoya la eficiencia energética y el ahorro de costes
Cálculo del coste del ciclo de vida y eficiencia energética
ISO 55001 anima a las organizaciones a considerar la ciclo de vida completo de un activo y no sólo su coste inicial. En lugar de centrarse únicamente en el precio de compra, la norma hace hincapié en el cálculo del coste del ciclo de vida, que incluye los gastos relacionados con la adquisición, el uso de energía durante el funcionamiento, el mantenimiento y la eventual eliminación. Este enfoque revela verdadero coste total de propiedad (TCO) y destaca el valor a largo plazo de invertir en soluciones energéticamente eficientes.
Tomemos este ejemplo: un estudio de un edificio municipal de EE.UU. descubrió que la aplicación de mejoras LED, la optimización de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y la sustitución de las calderas por modelos de alta eficiencia podrían reducir los costes energéticos entre 15 y 30% en una década. Aunque estas mejoras pueden requerir un mayor gasto de capital inicial (CAPEX), el ahorro operativo a largo plazo (OPEX), medido en dólares por kilovatio-hora ($/kWh), hace que merezcan la pena. Siguiendo el marco de la norma ISO 55001, las organizaciones pueden reducir el coste total de propiedad hasta en 30%, gracias a inversiones que frenan el derroche de energía a lo largo del ciclo de vida de los activos.
Esta visión holística de los costes ayuda a las organizaciones a priorizar las inversiones en eficiencia energética con mayor eficacia.
Priorización de las inversiones energéticas en función del riesgo
La norma ISO 55001 también exige a las organizaciones que evalúen y clasifiquen los riesgos -como el aumento de los costes energéticos o los posibles fallos de los equipos- y prioricen los proyectos en consecuencia. Esto garantiza que las mejoras relacionadas con la energía se evalúen no solo por sus beneficios inmediatos, sino también por su capacidad para reducir los riesgos financieros y generar ahorros a largo plazo.
Por ejemplo, una matriz de riesgos podría dar más prioridad a la actualización de un sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado que a pequeñas reparaciones estéticas si el sistema es una fuente importante de ineficiencia energética o propenso a averías frecuentes. Este tipo de priorización genera beneficios cuantificables, como facturas energéticas más bajas, menos tiempo de inactividad y menos averías en los equipos. Herramientas como Oxand Simeo™ pueden modelar estos escenarios, permitiendo a las organizaciones comparar proyectos basados en métricas como CO₂ ahorrado por kilovatio-hora por dólar invertido. Estas herramientas también ayudan a crear planes plurianuales de CAPEX y OPEX que equilibran el coste, el riesgo y los objetivos de reducción de carbono.
Al integrar las consideraciones de riesgo en la planificación de activos, las organizaciones pueden alinear sus inversiones energéticas con objetivos más amplios de rendimiento y sostenibilidad.
Alinear los KPI energéticos con los objetivos de gestión de activos
La norma ISO 55001 conecta los indicadores de rendimiento energético (KPI) con parámetros más amplios de gestión de activos, como la fiabilidad y la disponibilidad. Los KPI de energía más comunes incluyen el coste energético por megavatio-hora, el coste energético por pie cuadrado y los kilovatios-hora consumidos por unidad de activo. Estas métricas apoyan directamente objetivos organizativos como la reducción de costes y la sostenibilidad.
Esta alineación se produce a través del Gestión estratégica de activos (SAMP), en el que los KPI energéticos se controlan junto con el rendimiento de los activos. Por ejemplo, el seguimiento de los costes energéticos por metro cuadrado puede poner de manifiesto oportunidades de mantenimiento oportuno, con un ahorro potencial de 10-15%. Al integrar estos KPI en cuadros de mando y revisiones de gestión, las organizaciones pueden establecer objetivos claros -como reducir los costes energéticos por pie cuadrado en 20% en cinco años- y garantizar que el rendimiento energético siga siendo un factor clave en todas las decisiones relacionadas con los activos.
La integración de los indicadores clave de rendimiento energético en las estrategias de gestión de activos garantiza que la eficiencia energética no sea un objetivo secundario, sino una parte esencial de la consecución de objetivos organizativos más amplios.
Explicación de la norma ISO 55001: La guía definitiva de los sistemas de gestión de activos
Cláusulas clave de la ISO 55001 para la optimización de los costes energéticos
Basándose en los principios de la gestión estratégica de activos, algunas cláusulas de la norma ISO 55001 desempeñan un papel fundamental en la optimización de los costes energéticos.
Contexto de la organización y necesidades de las partes interesadas
Artículo 4 de la norma ISO 55001 hace hincapié en la comprensión de los factores externos e internos que influyen en el sistema de gestión de activos de una organización. Esto incluye la normativa energética, los objetivos de reducción de carbono y las estructuras tarifarias de los servicios públicos. También requiere identificar las necesidades de las partes interesadas, como los organismos reguladores que hacen cumplir las normas sobre emisiones (por ejemplo, la EPA), las empresas de servicios públicos que influyen en los costes mediante modelos de fijación de precios, los inversores que presionan en favor de la descarbonización y los clientes que esperan prácticas responsables con el medio ambiente.
En la práctica, las organizaciones deben crear un registro de las partes interesadas para documentar estos requisitos y garantizar que se integran en el ámbito de la gestión de activos. Por ejemplo, una empresa de servicios públicos estadounidense podría dar prioridad a la modernización de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado para cumplir los objetivos de reducción de emisiones de carbono y, al mismo tiempo, gestionar el aumento de los costes energéticos. Afrontar este tipo de riesgos normativos y financieros puede reducir los gastos energéticos de la siguiente manera 15-20%. En estados con estrictos mandatos de descarbonización -como el SB 100 de California, que exige 100% de energía limpia para 2045-, la cláusula 4 proporciona un enfoque estructurado para alinear estos objetivos con el Plan Estratégico de Gestión de Activos (SAMP). Llevar a cabo un análisis exhaustivo de las partes interesadas puede ayudar a priorizar las inversiones de impacto, como los sistemas de energía solar, que podrían reducir la dependencia de los servicios públicos al 30%.
Al definir claramente las necesidades de las partes interesadas, las organizaciones pueden centrarse mejor en los riesgos energéticos y alinear sus esfuerzos de planificación en consecuencia.
Planificación y gestión de riesgos
Artículo 6 se centra en el establecimiento de objetivos de gestión de activos y la planificación de acciones para hacer frente a los riesgos y aprovechar las oportunidades. En el caso de la optimización de los costes energéticos, esto implica identificar riesgos como la fluctuación de los precios de la energía, infraestructura anticuada, Por ejemplo, la avería de una bomba podría dar lugar a un aumento de la demanda de agua. Por ejemplo, la avería de una bomba podría provocar $10,000 en derroche mensual de energía, lo que lo convierte en un problema prioritario que hay que abordar.
Una planificación eficaz implica evaluar los riesgos, calcular los costes y esbozar estrategias de mitigación. Por ejemplo, evaluar si la instalación de variadores de frecuencia puede reducir el consumo de energía en un 50%. 20%, o determinar si la modernización de un sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) puede suponer un ahorro económico. 10-25% ROI gracias a la reducción de los costes de explotación. Utilizar el análisis de costes del ciclo de vida puede ayudar en la toma de decisiones. Por ejemplo, invertir $1 millones en sistemas HVAC de alto riesgo podría producir $250,000 en ahorro anual, sobre todo con tarifas eléctricas estadounidenses del $0,07-$0,15 por kWh.
Al abordar estos riesgos de forma proactiva, las organizaciones pueden realizar inversiones informadas que reduzcan significativamente los costes energéticos a lo largo del tiempo.
Evaluación del rendimiento y mejora continua
Una vez abordados los riesgos y aplicados los planes, la evaluación continua del rendimiento garantiza que la optimización de los costes energéticos se mantiene en el buen camino.
Cláusulas 9 y 10 se centran en supervisar el rendimiento, realizar auditorías e impulsar la mejora continua. La cláusula 9 exige el seguimiento de los KPI relacionados con la energía -como los kilovatios-hora por unidad de producción, los costes energéticos por activo o la eficiencia de los enfriadores- para determinar si se están cumpliendo los objetivos de gestión de activos. La cláusula 10 explica cómo reaccionar cuando los resultados son insuficientes y perfeccionar las estrategias a lo largo del tiempo.
Por ejemplo, una empresa manufacturera estadounidense podría controlar la eficiencia de los enfriadores con un objetivo de menos de 0,6 kW por tonelada. Si las auditorías revelan ineficiencias, puede aplicarse un mantenimiento predictivo para evitar nuevos problemas. Este método ha permitido a las empresas 18% ahorro energético anual manteniendo la conformidad con la norma ISO 55001. Herramientas como Oxand Simeo™ puede apoyar aún más este proceso mediante la simulación del consumo de energía, el seguimiento de los KPI, como las reducciones de CO₂, y la identificación de áreas de mejora. La aplicación de los ciclos PDCA (Planificar-Hacer-Verificar-Actuar) ayuda a las organizaciones a perfeccionar su rendimiento energético de forma continua, con ahorros de costes declarados que oscilan entre los 1.000 y los 2.000 millones de euros. 10-25%. Al integrar las métricas energéticas en las revisiones periódicas de la gestión y en los cuadros de mando, las empresas pueden garantizar que la eficiencia energética siga siendo un componente básico y medible de su estrategia de gestión de activos.
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Métodos para alinear la ISO 55001 con los objetivos de costes energéticos
Análisis de costes del ciclo de vida basado en el riesgo
El análisis de costes del ciclo de vida basado en el riesgo examina detenidamente el coste total de propiedad y explotación de un activo a lo largo de su vida útil. En el caso de equipos que consumen mucha energía, como sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado, iluminación, calderas y enfriadoras, esto significa evaluar los costes de capital, los gastos energéticos, las necesidades de mantenimiento y el impacto financiero de fallos inesperados.
Empiece por identificar los principales activos que consumen energía y cree un inventario de su uso energético. Realice un seguimiento de las métricas clave de cada activo, como el uso de kilovatios-hora (kWh), el consumo de combustible, los costes de los servicios públicos y las horas de funcionamiento. A partir de ahí, modele diferentes escenarios -como el mantenimiento, la sustitución o las actualizaciones- y calcule parámetros como el valor actual neto (VAN) y los periodos de amortización. Utilice las tarifas eléctricas vigentes en EE.UU. e incluya los descuentos disponibles para que estos cálculos sean lo más precisos posible.
Por ejemplo, la sustitución de sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado obsoletos puede suponer un importante ahorro anual de energía y reducir los costes causados por averías repentinas. Al clasificar los proyectos en función tanto de la reducción de riesgos como del ahorro potencial de energía, las organizaciones pueden justificar las inversiones en eficiencia energética. Este enfoque detallado ayuda a trazar un plan claro de estrategias proactivas de gestión de activos.
Gestión predictiva de activos y mantenimiento preventivo
Junto con el análisis de costes del ciclo de vida, la gestión predictiva desempeña un papel clave para mantener la eficiencia del funcionamiento de los activos. Mediante el uso de datos sobre las condiciones de los activos y las tendencias de rendimiento, gestión predictiva de activos identifica posibles problemas antes de que se agraven. Este enfoque ayuda a garantizar que los activos funcionen con una eficiencia cercana a la prevista, evitando el derroche de energía causado por problemas como filtros obstruidos, variadores de frecuencia degradados o intercambiadores de calor sucios.
Los programas de mantenimiento preventivo, alineados con los principios del ciclo de vida de la norma ISO 55001, deben centrarse en las tareas críticas para la energía. Por ejemplo, limpieza de bobinas, calibración de sensores, optimización de los ajustes de control y mantenimiento del aislamiento. Utilizando modelos probabilísticos de degradación, los equipos pueden predecir cómo puede disminuir la eficiencia de los activos con el tiempo en función de factores como la edad, el entorno y la carga de trabajo. Incluso con una supervisión limitada, los datos históricos, los informes de órdenes de trabajo y las referencias de rendimiento pueden ayudar a estimar cuándo es necesario el mantenimiento.
El enfoque PredTech de Oxand es un magnífico ejemplo de esta estrategia en acción. Su herramienta Oxand Simeo™, respaldada por una base de datos de más de 10 000 modelos de envejecimiento y rendimiento y 30 000 directrices de mantenimiento, simula cómo envejecen, fallan y consumen energía los activos. Esto permite a las organizaciones planificar programas de mantenimiento que minimicen el derroche de energía y reduzcan el riesgo de fallos inesperados, todo ello sin necesidad de una cobertura completa de IoT.
Integración de objetivos energéticos en los planes de gestión de activos
Para convertir las evaluaciones de riesgos y el mantenimiento proactivo en medidas prácticas, los planes de gestión de activos deben incluir objetivos energéticos cuantificables. Empiece por establecer valores de referencia del rendimiento energético a niveles como el emplazamiento, el sistema o la clase de activo. Utilice al menos 12 meses de datos normalizados, ajustados a variables como el clima, la ocupación o la producción, y exprese estos valores de referencia tanto en términos absolutos (por ejemplo, kWh totales o costes anuales) como en métricas de intensidad (por ejemplo, kWh por pie cuadrado).
Establezca objetivos energéticos SMART -específicos, medibles, alcanzables, pertinentes y sujetos a plazos- y vincúlelos directamente a las decisiones de gestión de activos. Por ejemplo, un objetivo podría ser: "Reducir el consumo eléctrico de HVAC en 20% en cinco años mediante sustituciones de alta eficiencia y actualizaciones de control". Estos KPI energéticos deben tratarse como métricas de rendimiento básicas, junto con la disponibilidad y la fiabilidad, y asignarse directamente a los objetivos descritos en su Plan Estratégico de Gestión de Activos (SAMP).
Al elaborar planes plurianuales de CAPEX y OPEX, cada proyecto propuesto debe incluir un impacto claro en las líneas de base y los objetivos energéticos. Por ejemplo, detalle cuántos kilovatios-hora o dólares se ahorrarán, o cuántas emisiones de CO₂ se evitarán. Este planteamiento ayuda a los responsables de la toma de decisiones a priorizar los proyectos que logran el mejor equilibrio entre coste, riesgo y rendimiento.
Conclusión
Principales conclusiones
La norma ISO 55001 proporciona un marco estructurado para gestionar eficazmente los ciclos de vida de los activos, incluidos los costes relacionados con la energía, garantizando al mismo tiempo un rendimiento fiable. Aplicando un enfoque de ciclo de vida, puede evaluar el impacto energético en las fases de adquisición, funcionamiento, mantenimiento y eventual sustitución.
Un elemento clave de la norma ISO 55001 es el análisis basado en el riesgo, que ayuda a priorizar los proyectos de eficiencia energética y los esfuerzos de mantenimiento. Este enfoque reduce el consumo de kilovatios-hora y los gastos de funcionamiento sin introducir riesgos inaceptables. La norma también hace hincapié en la supervisión continua del rendimiento, lo que permite realizar un seguimiento y perfeccionar los indicadores clave de rendimiento energético a lo largo del tiempo. Integra los objetivos de sostenibilidad, el cumplimiento de la normativa y las decisiones de inversión en activos, minimizando en última instancia los riesgos y costes de la descarbonización.
Con procesos estandarizados para la planificación, el funcionamiento y el mantenimiento de los activos, la norma ISO 55001 mejora la utilización de los activos, reduce los fallos y mejora la fiabilidad. ¿Cuál es el resultado? Menos residuos, menor consumo de energía y menos tiempos de inactividad imprevistos, todo lo cual prolonga la vida útil de los activos. Estas mejoras operativas se alinean con los objetivos de sostenibilidad al reducir el uso de combustible o electricidad, disminuir las emisiones y promover una utilización más eficiente de los recursos.
Esta información sienta las bases para tomar medidas estratégicas y prácticas de inmediato.
Próximos pasos para la aplicación
Para poner en práctica estos principios, empiece por evaluar sus prácticas actuales de gestión de activos y energía comparándolas con las normas ISO 55001. Un análisis de las deficiencias puede revelar logros rápidos y áreas que necesitan mejoras. Actualice su política de gestión de activos para incluir explícitamente el rendimiento energético, la reducción de costes (medidos en dólares) y la reducción de carbono como factores clave de valor. Identifique los activos críticos que consumen mucha energía, como los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado, los refrigeradores o los equipos de proceso, y documente su consumo energético y sus costes actuales.
Establezca KPI energéticos mensurables, como kilovatios-hora por pie cuadrado, que se ajusten a los objetivos de la norma ISO 55001. Incorporar criterios energéticos a las decisiones de inversión y mantenimiento mediante el análisis de costes y riesgos del ciclo de vida. Para agilizar y reforzar la implantación, considere la posibilidad de colaborar con socios especializados como Oxand. Su plataforma, Oxand Simeo™, integra datos de activos, estado y energía en planes plurianuales de inversiones y gastos operativos basados en el riesgo, La gestión de los recursos energéticos es una de las prioridades de Oxand a la hora de tomar decisiones sobre inversiones energéticas: qué priorizar, cuándo actuar y cuánto presupuestar. Mediante el uso de modelos predictivos, Oxand le ayuda a simular el envejecimiento de los activos, los índices de avería y las tendencias de consumo energético, lo que le permite centrarse en proyectos que ofrecen ahorros de costes significativos y reducciones tanto de las emisiones de CO₂ como del consumo de energía. Los resultados típicos incluyen 10-25% ahorro de costes en mantenimiento selectivo y reducciones significativas del consumo de kilovatios-hora y de las emisiones de carbono en toda la cartera.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre ISO 55001 e ISO 50001 en lo que respecta a la gestión de la energía?
La norma ISO 55001 sirve de guía para la gestión de activos a lo largo de su ciclo de vida. Hace hincapié en la mejora del rendimiento, la reducción de riesgos y la integración de la sostenibilidad en las estrategias de gestión de activos. Las consideraciones energéticas forman parte naturalmente de este enfoque más amplio de la gestión de activos.
Por otro lado, la ISO 50001 trata de la gestión de la energía. Proporciona a las organizaciones un sistema estructurado para aumentar la eficiencia energética, reducir el consumo de energía y disminuir las emisiones de carbono.
Aunque las dos normas pueden funcionar bien juntas, su enfoque difiere. La ISO 55001 ofrece un enfoque global de la gestión de todo tipo de activos, mientras que la ISO 50001 se centra específicamente en la mejora del rendimiento energético.
¿Cómo puede ayudar la norma ISO 55001 a reducir los costes energéticos?
La norma ISO 55001 ofrece un enfoque estructurado para racionalizar la gestión de activos al tiempo que se impulsa la eficiencia energética, lo que puede traducirse en un notable ahorro de costes. Al alinear las prácticas de gestión de activos con los objetivos energéticos, las organizaciones pueden reducir los residuos, mejorar el rendimiento del sistema y reducir los costes operativos.
El proceso implica el establecimiento de objetivos claros, la evaluación tanto de los activos como de los datos energéticos y la creación de un plan específico para priorizar las inversiones y los esfuerzos de mantenimiento. Las herramientas de predicción, como la modelización avanzada y el análisis de datos, desempeñan un papel crucial en la identificación de posibles problemas, la optimización del consumo de energía y la prolongación de la vida útil de los activos. La supervisión constante y los ajustes continuos ayudan a mantener el ahorro de costes energéticos a lo largo del tiempo, al tiempo que se apoyan los objetivos de sostenibilidad.
¿Cuáles son las ventajas de utilizar el análisis de costes del ciclo de vida basado en el riesgo para los proyectos de eficiencia energética?
El análisis de costes del ciclo de vida basado en el riesgo ofrece varias ventajas para los proyectos de eficiencia energética. Ayuda a las organizaciones a prever las necesidades de mantenimiento con mayor precisión, priorizar dónde asignar los recursos y prolongar la vida útil de sus activos. Adoptando este método, los costes totales de propiedad pueden reducirse a menudo hasta en 30%, todo ello mientras se consigue ahorrar energía y se avanza en los objetivos medioambientales.
Este planteamiento funciona alineando las decisiones de inversión con datos en tiempo real sobre el rendimiento y el estado de los activos. Como resultado, las organizaciones pueden ajustar los programas de mantenimiento, reducir costes innecesarios y disminuir significativamente el consumo de energía y las emisiones de carbono. Además de mejorar la eficiencia operativa, también facilita el cumplimiento de normas como las siguientes ISO 55001.
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